"Parece que se acaba la vida. Tristeza. Apocalipsis. No obstante al día siguiente empieza una nueva vida y ahora entiendes porque te sentiste así. Contenta de empezar a caminar de nuevo."
-masciclica-
Cuando estamos desconectadas de nuestra ciclicidad así es como podemos llegar a sentirnos al pasar de fase premenstrual a menstrual. El autoconocimiento es fundamental. Saber identificar en que fase del ciclo estamos para saber distinguir sentimientos y qué alimentos son mejores en cada momento ha sido básico para mi felicidad. Reconecta con tu cuerpo. Conecta con el mundo tiene como cimiento base la ciclicidad femenina.
Nuestro cuerpo cambia a lo largo del mes y por consiguiente también nuestra forma de sentir.
Caminando con prisas. Avanzando en esta forma absurda de vida nos hemos desconectado completamente de nuestra propia sabiduría. De nuestras necesidades primarias. De nuestra creatividad. De nuestra pulsión natural.
El cuerpo quiere su poder y debería tenerlo. Pero lo ignoramos, para hacerle caso a los demás. Nos debemos a las necesidades de otras personas. Al final no conseguimos satisfacerlas a todas y nos estresamos. Las personas de fuera a menudo se sienten decepcionadas porque no estamos a la altura de la expectativas. Y de ahí nace un gran error. Y un gran peso. No deberíamos exigir tanto a los demás. Deberíamos mirar más dentro de nosotros. Porque ahí encontraremos respuestas. A menudo, cuando tengo una necesidad no colmada pretendo hacerla realidad proyectando en otras personas. Lo haces tú, lo hago yo, lo hicieron nuestros antepasados, cabe sólo esperar que no sea así durante muchas más generaciones.
Las mujeres tenemos una guía que son nuestros aproximádamente 28 días de ciclo. No es matemática pura en todas las mujeres pero sí es bastante aproximativo. La autora Miranda Gray experta en el tema habla de cuatro fases: Dinámica, Expresiva, Creativa y Reflexiva. El resultado de sus investigaciones dice que la gran mayoría sigue un patrón mientras que otras mujeres se sienten más expresivas en momentos en los que otras se sienten más reflexivas, más hacia dentro. Podría cambiar también dentro de la misma mujer, con el pasar de los años.
Mirarnos viéndonos, conectando con nuestra naturaleza, los encuentros entre mujeres, da igual la procedencia y la edad, nos regalan poder, luz, fuerza. Tenemos recursos valiosísimos para sentirnos plenas, libres y felices que no sabemos explotar. Es como esos países con suelo rico de alimentos nutritivos y que aún así su gente pasa hambre. Yo he descubierto y elegido mi camino y lo quiero lleno de mujeres, de sororidad y escucha activa y respeto profundo de mi cuerpo.
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